Con su gran variedad de paisajes, la Costa Atlántica propone diferentes maneras de vacaciones. Las pequeñas localidades cercanas al mar son ideales para quienes eligen alejarse del ruido urbano y conectarse con la naturaleza. Ese es el caso de

Arenas Verdes, en el partido de Lobería, y de Centinela del Mar, en el distrito de General Alvarado. Dos destinos que despliegan su encanto y tranquilidad entre playas y acantilados.

LA PROPUESTA DE ARENAS VERDES A LOS TURISTAS

A poco más de 500 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires, este poblado marítimo se caracteriza por la cadencia de las olas y estilo pausado del día a día. Sus playas y médanos elevados fascinan a turistas ansiosos de zambullirse en las aguas del Atlántico, de sentir en los pies la textura de la arena y en el cuerpo la suavidad de la brisa costera. "Es un destino joven y tranquilo, entre el campo, el mar, las dunas y con una gran arboleda de pinos que marcan las calles principales”, cuentan desde el municipio.

Este destino bonaerense cuenta con diferentes servicios: proveeduría, dos complejos de balnearios con alojamiento, gastronomía sobre la playa y alquiler de unidades de sombra. También hay otros establecimientos como aparts, cabañas y hosterías. Para quienes hacen un culto de la vida de camping, el lugar ofrece dos espacios: Base Municipal de Campamento y Complejo de Mar y Camping.

La práctica de deportes náuticos es otra de las actividades que los visitantes se animan a realizar en vacaciones entre experiencias como subirse a un kayak o tomar clases de surf. Quienes deseen un viaje más extenso y cargado de aventuras podrán llegar a través de un camino costero a las localidades de Costa Bonita, Bahía de los Vientos y Quequén, que pertenecen al vecino partido de Necochea.

CENTINELA DEL MAR, ENTRE PLAYAS SOLITARIAS Y ACANTILADOS

Al sur del partido de General Alvarado, y a unos 490 kilómetros de la Capital Federal, este pueblo ofrece playas prácticamente vírgenes alejadas de la vorágine de la ciudad y de plena conexión con el entorno natural. El paisaje se destaca por su importante valor ambiental con ecosistemas litorales de alta relevancia biológica que preservan comunidades faunísticas y florísticas autóctonas de la costa pampeana austral, que incluye especies endémicas como la lagartija de la dunas declarada Monumento Natural de la provincia de Buenos Aires.

También tiene construcciones pintorescas de veraneo, entre las que destaca el vagón de tren restaurado, la capilla y el viejo hotel que funcionó hasta la década del ochenta. “Las instalaciones de la antigua escuela Alfonsina Storni fueron renovadas para que pudiera funcionar una estación científica, proyecto que encabeza el municipio junto a la Fundación Azara, ya que el poblado es sitio paleontológico y arqueológico de excelencia, elegido por reconocidos investigadores”, indican desde el distrito de General Alvarado.

Durante la temporada estival, Centinela se ha transformado en escenario de encuentros vecinales y peñas folklóricas con la participación de artistas pampeanos y patagónicos. Por otro lado, pueblos originarios la eligen para reuniones donde reivindican sus derechos y dan cuenta de la importancia que tiene la protección de la tierra.